
En la nebulosa de los viejos cronicones, la cita más antigua testifica- "Historia de Al-Andalus" de Abem - Adhari, 1.306 - que de la Ciudad de Soria existía como tal en el 255 de la Hégira, año 868, y Levy-Provençal en su obra "España Musulmana hasta la caída del Califato de Córdoba" data de la existencia de una fortificación o atalaya en Soria, siendo, tal vez, una de las doscientas fortalezas que en el 1.010, en unión de Clunia, Osma, Gormaz y San Esteban, se entregaron al Conde Sancho García, nieto de Fernán González, por el Califato de Córdoba. Conjeturas aparte, la Ciudad de Soria fue repoblada entre los años 1.110 y 1.119 adquiriendo rápida y notoria influencia en la altimeseta del Alto Duero al ser "Cabeza" de pueblos, ciudades y villas que conformaban tanto esta "Estremadura" como "la Tierra de Soria", institución que perdura hoy día con el nombre de "Mancomunidad de los 150 Pueblos".
Sin entrar a valorar los diferentes avatares históricos que la Ciudad de Soria ha protagonizado intramuros -4.100 m. (la misma longitud que el amurallamiento de la Jerusalem vieja) de perímetro que encerraban una superficie cercana a la 100 Has., más que suficiente para una población de 3.000 vecinos- si quiero incidir en que la Ciudad nace y se desarrolla a la sombra de su castillo extendiéndose a lo largo de una amplia y larga cañada, entre dos cerros, el del Mirón al norte y el del castillo al sur, con el cauce del río como límite natural del que partirá, urbanísticamente, hacia el oeste, ascendiendo por el centro de la vaguada hasta ocupar las zonas más altas, llanas y espaciosas, formando las 35 Collaciones según el Censo de 1.270, Padrón que mandó hacer el Rey Don Alonso el Sabio "de los vecinos y moradores de Soria y su Tierra" primer censo de la población de España. 
Las Collaciones, que estarían desperdigadas por el centro de la vaguada y las laderas de los cerros, sin formar ningún conjunto urbano unido -entre las casas se intercalaban solares, huertos y espacios libres- en una estructura anárquica, todas (excepto el Salvador) dentro del recinto murado que servía de protección a los 777 vecinos censados". Al extenderse el caserío fue necesario ampliando la muralla precisamente siguiendo la línea de cumbres de cerros con el fin de no dejar ningún punto dominante sobre la Ciudad de Soria como punto fácil a ocupar por el enemigo. Por el este quedaría el río, foso natural que cerraría la Ciudad. Hasta ocho puertas permitirían el acceso a Soria: la del Puente, tambien llamada de Navarra; la del Postiguillo; la de Nájera o del Mirón en el paño septentrional; la del Rosario, frente a la parroquial de Santo Tomé; la Nueva o Postiguillo de Santa Clara; la del Postigo, a la salida del Collado; la de Rabanera, al final de la calle Caballeros y, por último, la del sur, la de Valobos.
Es este hábitat se desarrollaría la Ciudad de Soria que recibiría, 18 de julio de 1.256, el Fuero Real - uno de los tres Códices concejiles más importantes de la Castilla alto mediovaljunto al de Sepulveda y Cuenca-, con un gobierno basado en dos instituciones locales que perdurarían hasta el siglo XIX, la Institución de Caballeros Hijosdalgo de los Doce Linajes -desaparecida su Casas Troncal en 1.863- y el Común de Vecinos -finiquitado en 1.836- del que perduran sus afamadas Fiestas del Solsticio de Verano en advocación a la Virgen de la Blanca, otrora Nuestra Señora del Mercado.
Soria, Ciudad del románico, de monumental arquitectura civil, de historia -una de las 18 que tenían voz y voto en cortes, 19 tras la conquista de Granada-, de leyendas, Ciudad Mesteña..., Ciudad donde se enamoran los poetas y donde los versos anidan entre sus calles y paisajes, de etnología sin par con milenarios Usos Festivos, Ciudad de la Cultura y de Congresos, de maestros restauradores para su cualificada gastronomía, del Deporte..., siempre la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Soria.

ACTUALMENTE
Soria cuenta con 10.306 Kms. cuadrados de inigualable belleza paisajística. La provincia de Soria presenta una geografía muy irregular que se traduce en un heterogéneo paisaje que incluye desde la alta montaña hasta los valles más profundos, pasando por los característicos pastizales de verano. Bosques y riachuelos donde abundan la caza y la pesca; parajes solitarios, en donde descansar del trepidante ritmo de la vida moderna; espacios naturales protegidos donde encontrar las más variadas especies vegetales y animales; todo lo que puedas imaginar, está en Soria.
Su clima de Soria, al igual que el paisaje, es muy irregular; hecho que permite dividir la provincia en zonas claramente diferenciadas. Por un lado se encuentran las Tierras Altas, la sierra situada entre el Moncayo y el Urbión, atravesada por innumerables puertos y con los paisajes helados más atrayentes.
 Al oeste de Soria se encuentra la denominada Soria Verde, la más extensa masa forestal de la Península donde prevalecen la industria maderera y el turismo rural. La zona oriental, antiguamente zona de pastoreo, se encuentra en la actualidad prácticamente despoblada, pero sus pueblos siguen conservando todo el encanto de antaño. En la zona sur de Soria se localizan los altos páramos; mientras que en el centro se sitúan la zona cerealista y la vitivinícola de la Ribera del Duero. Por último, la Soria Capital, la tranquila y apacible ciudad que conserva todo el atractivo artístico de su período de mayor actividad histórica, la Edad Media. La diversidad del clima de Soria y sus tierras hace posible que todo aquel que se acerque a la provincia disfrute de sus actividades y deportes preferidos para su tiempo de ocio, rodeado por un paisaje de belleza inconfundible, en unos pueblos y villas llenos de historia.

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